domingo, 26 de diciembre de 2010

MY♥CC

Una mañana normal, como cualquier otra, sin demasiadas ganas de ir a clase, muriendo de ganas de verlos... Unas risas, una pizza... y un mensaje enviado. La invitación ya ha quedado en el aire, y sólo nos queda esperar; esperar a que pasen los sesenta minutos que nos quedan para quizás volver a verles. La hora más lenta del mundo… seguimos esperando. Empezamos a perder la esperanza; "no van a venir" pero nunca del todo; "seguro que lo hacen, cinco minutos más..." y cinco segundos más tarde, ahí están... Suena el timbre e instintivamente nos ponemos de pie, y ambas nos miramos, nos sonreímos; felices, nerviosas, como dos niñas al ver los regalos al pie del árbol de Navidad. Convencidas de que son ellos, nos abrazamos, saltamos y gritamos como dos locas... y entonces abro la puerta, y suspiro en silencio sin que lleguen a darse cuenta. Pasan y saludan, tan normal como siempre, ignorando nuestra evidente euforia. Y nosotras les miramos, nos sonríen y nos quedamos como tontas mirándoles, porque es lo más bonito que podemos hacer.
Y de repente, con la excusa de que parase de hacer ruido con un cojín me da la mano, como siempre él y sus malditos ruidos. Me la suelta y me la pone encima de su pecho y disimuladamente nos empezamos a acariciar. Llega la hora de irse, la peor hora de todo el día… no quiero que se aleje de mi lado. Todo es tan sumamente perfecto cuando esta cerca de mi lado.
Le veo irse por la puerta y de repente llaman otra vez… “Voy yo…”, “¿Cómo se abre la puerta de fuera?” Aún sin querer abrirle le doy a ese maldito botón y le digo adiós aunque mis ojos le estaban pidiendo a gritos otra cosa. Me giro y me coge del brazo… ¡Cómo no! Que iba a hacer si no era quedarse a milímetros de mi boca y pedirme un beso, yo me resigno aunque me muera de ganas, aunque no quisiera hacer otra cosa en ese preciso momento que rozar sus labios. “Dame un beso…”, “¡No! El que algo quiere…”, “No me lo digas que lo se… Algo le cuesta ¿no?” y me sonríe y con un simple “luego te llamo” espero ansiosa a volverle a ver, y que llegue el momento en que mi móvil suene y que sea él porque aún no se ha ido y ya le echo de menos.

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